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La obesidad en el arte.


R. Gómez-Cuevas *

 El volumen corporal excesivo, en particular el exceso de grasa corporal, definición por antonomasia de sobrepeso u obesidad pueden ser enfocados objetivamente como :” El estudio  de las preferencias y alteraciones de la célula grasa en su número, disposición y localización” o más poéticamente como ahora nosotros proponemos :  “El cambiante peregrinar de los adipocitos en la figura femenina, desde el paleolítico hasta Botero”

 EL MENSAJE ENDOCRINO:

Si por antonomasia Venus es la figura femenina idealizada, un endocrinólogo con interés imaginativo puede aunarla en un panorama fisiológico y emocional con la influencia rítmica -- lunar casi siempre-- modulada sutilmente por gonadotrofinas, estrógenos, corticoides, esteroides y prolactina, que hacen que el otoño o la primavera puedan ser diagnosticados sin saber el color del cielo o de sus nubes, es decir que cada variación en el trazado -- a lo largo del mes-- significa una cuota cambiante de poder hormonal. Todo está predestinado: Si bosque verde aún, serán estrógenos, si flores que hacen presentir cosecha nueva serán los gestágenos, si la temperatura aumenta un grado será señal de una ofrenda de amor. Descubrir estos mensajes estudiando la anatomía femenina en pinturas y esculturas parece buena idea, por eso nos hace ilusión relacionar el cambiante mundo del tejido adiposo cuna de las hormonas con su expresión corporal en la figura femenina, que prodigada generosamente puede ser definida como "Obesidad en el Arte”. La aventura es algo así como estudiar el devenir de la célula grasa en la silueta femenina…. desde la prehistoria hasta nuestros días…. “Desde  Willendoorf a Botero”. Algo como  romper una lanza a favor de la proclividad que los genios de la pintura y la escultura mostraron por las formas rotundas, las líneas redondas, la pincelada generosa  en el volumen….en otras palabras comprobar cómo sobrepeso y obesidad han sido respetuosamente tratados, cómo  han sido sutilmente escogidos bien para cumplir con la imagen real de una época , bien como  modelo ad hoc de la belleza ideal o tal vez, -- mejor  aún--  como prueba inequívoca de grandeza, distinción, poder y hasta divinidad. Queremos entonces validar como constancia, como un hecho cierto que en el ancho panorama de la historia del arte, sobrepeso y obesidad bien pueden ir vestidos de gala, y que han sido adscritos desde siempre a lo más bello y mejor.

 

UNA HISTORIA DEL PALEOLITICO

El hombre agotado por la dura cacería entró presuroso a la cueva, acomodó antorchas y a su temblorosa luz con el amoroso cuidado que un artista pone en el toque final de su obra tomó la estatuilla de piedra y con la roca azulada convertida en cincel siguió modelando las hermosísimas caderas de su diosa. Absorto, arrodillado sobre el duro suelo de tierra pisada de su espaciosa caverna la contempló de nuevo: no tenía rostro. Había sido incapaz de plasmar sus rasgos,… no importaba…había moldeado una cabeza majestuosa llena de surcos igual que los que en la montaña --frente a él--  dibujaba el agua en las tormentas de otoño y el deshielo en primavera. Detuvo su mirada en el cuerpo de la estatua: por los voluminosos senos llenos de vida, parecían correr ríos de leche, que como corrientes subterráneas brotaban en tierras vecinas y afloraban como riachuelos bienhechores haciendo fértiles los campos regados.  Levantando la cabeza oyó por entre la puerta de su cueva, el rumor de agua corriendo en el bosque y acercando el oído a los pechos de la diosa le pareció escuchar que allí también miles de hilos de agua y leche y vida confluían. Y no resistió la tentación: rozó con sus dedos el ancho vientre y sintió que palpitaba la vida en su interior. Su diosa pues, era una madre, ella era la tierra…. la representación de la vida, de la fecundidad, de la abundancia. Esa noche de regreso a su caverna entre el claroscuro de la pared rocosa hizo un nicho con torpe y rudimentaria unción. Allí la colocó. Y esa noche la adoró.

El hombre que esto hacía -- veinte mil años antes de Cristo -- acababa de esculpir la Venus de Willendoorf, el reconocido modelo de la belleza paleolítica, es una figura de piedra caliza que se encuentra en el Museo de Historia Natural de Viena, procedente del sur de Austria. Representa endocrinológicamente la acción sinérgica de estrógenos más incrementada secreción de prolactina y progesterona. Hormonalmente es amenorrea-galactorrea de un embarazo ejemplar. Es un homenaje a la fertilidad. Aunque su cara sea anónima,  el artista destaca las caderas ampulosas, el vientre grávido, lo senos maternales. Por aquella época   el promedio de vida era poco más de treinta años, lo que supone necesario impetrar a los seres superiores por la supervivencia. Así: lo bello, lo recordable, lo “inmortalizable”debería simbolizar la “madre” de la comunidad.

Y esa madre definitivamente era obesa como lo prueban otras figuras de esa época: la Venus de Lausell, en el Museo de Arqueología de Bordeaux: es una figura femenina de 37 centímetros de altura esculpida en relieve. Ella está de frente y sostiene en su mano derecha un cuerno de bisonte, que como símbolo de fertilidad concuerda con el vientre voluminoso y glándulas mamarias de embarazo. La Venus de Lespugue es una figura de marfil, de quince centímetros procedente del Haute Garonne, es un portentoso testimonio artístico del paleolítico superior. El escultor enmarca en un rombo abdomen amplio, muslos voluminosos, formas redondas… y aunque otra vez la cara es anónima el mensaje es de culto a la madre. La Venus sumeria Isthar, abominada en la Biblia – ya existía la mala prensa -- tiene evidente sobrepeso: sus caderas y  muslos  son rotundos , el escultor igual que hizo siglos después Goya en su “ Maja desnuda” deliberadamente quiso poner un toque de erotismo “haciendo” los muslos más redondeados, exuberantes y  provocativos. ¿ Lo saben los editores de Playboy ?



La Venus japonesa que es la Diosa de la Fecundidad de Mataumoto parece idealizar la maternidad en el amplio y abultado vientre, es francamente obesa. 





Son típicas las impresiones de cuerdas sobre la arcilla propias de la cultura Jomón.






La “Mujer bonita de Tlatilco” del Museo de Antropología de México es una figura modelada en arcilla, con un acabado muy bien logrado, cabello recogido en moño alto  --como para una cercana ceremonia—muestra una imagen  típica de  obesidad ginoide.




 


También es obesa, la Diosa Bachué, que en el altiplano boyacense colombiano fue adorada por los chibchas como la madre de los pueblos.

 



EL CUERPO FEMENINO COMO EXPRESIÓN DE BELLEZA:

Si uno quiere expresar, qué es la belleza, intenta reunir líneas armónicas, tonos rosa, penumbras misteriosas, una porción de morbidez con luz especialmente dirigida  como Spranguer, ..el dibujo que hace Miguel Ángel, los colores de Tiziano, la alegría de Renoir, la dulzura de los impresionistas.. Que sea mujer como ella : “ en cuya frente el cielo empieza, como el aroma en la sien de la flor ”, que sea amorosamente deseada como “la chiquita piconera” de Romero de Torres, presentida como la protagonista de “ en las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos”. Se piensa entonces en Venus, el paradigma de la belleza, la quintaesencia -- justa palabra-- de perfección en la figura femenina. Debe ser la más hermosa, la Diosa de los Juegos, la reina del amor: Y se sueña entonces: rosadas caderas rubensianas, tímidos senos Boticcelli, con los ojazos impresionantes de Bronzino, la femenina entrega de Danae, el erotismo divino de Astarté. ¿Será acaso la representación de la fertilidad ?, ¿De los triunfos ?, ¿O de la dulzura y la virtud? Para los hombres que vivían en Willendoorf, ella es la Diosa que puede prolongar la vida y hacer las tierras fértiles. Para los del Renacimiento es justamente el nacimiento de la primavera. Es amor y belleza para griegos y romanos, un obsesivo deseo en el pincel de Goya. Una nueva forma de entender la vida para los impresionistas, una forma de amistad para Lautrec. Es la perfección en la Venus del Espejo . Es ella . Es Afrodita.

 

 

AFRODITA

En la aurora del mundo, Afrodita la criatura más hermosa de los cielos y de la tierra, diosa del amor y la belleza, nació de las aguas del mar de entre cuya inquieta espuma, surgió radiante y magnífica. Una concha nacarada fue su cuna donde se mecía al ritmo del mar y de sus olas.  Fascinado por su hermosura Céfiro amable Dios del viento sopló dulcemente y la concha fue arrastrada hasta la isla de Chipre en cuyo suelo apenas ella descendió, las plantas florecieron ...

Afrodita es Venus para los amigos: Venus es hija de Zeus y Dione. De sus amores con Marte Dios de la guerra, nació Cupido Dios del Amor. Las fiestas en su honor eran en Chipre, la isla que escogió la diosa. Se le ofrendaban becerras blancas con cuernos dorados y cuentan que el olor del incienso se extendía por toda la isla y se elevaba al cielo de numerosos altares. Allí acudían todos aquellos que sufrían penas de amor para que la diosa los escuchase. Allí entre ellos llegó una vez Pigmalión, enamorado vanamente de la estatua de mármol que había esculpido y como en la historia de “Mujer de arena”, Venus le dio el soplo de vida. La estatua se hizo mujer, fue Galatea y la diosa honró con su presencia la boda con Pigmalión...y fueron muy felices.


Para plasmar a Afrodita solo existía Praxiteles, inspirado en Phryné la cortesana de moda, que el vio saliendo del mar “Como un emerger de rosas y de luz, aparecía como si la marea la estuviese dibujando, por eso sus hombros tenían aún espuma, estaba ahí primavera renacida, era Afrodita, Venus, Maite, amada…” La Venus de Cnido nació así, todo su cuerpo es perfecto, sin pliegues ni hoyuelos. Euritmia en líneas y volúmenes, los relieves musculares suavemente sugeridos, la textura firme y redondeada en los senos, el vientre y las caderas… se convirtió de un sueño amoroso en modelo para las Venus de Cyrene, Amadiomene, Medicis, Milo y la de Rodas.

 




                                       

                                                                     


EL RENACIMIENTO

Este “canon “de belleza griega, repetido casi fielmente por los escultores romanos, hay que contrastarlo con las obras del Renacimiento. Como época es lo mismo que decir humanismo.: los hombres de ese tiempo sabían que estaban renovando al mundo, es un hito en la historia. Esos hombres lo cambiaron con solo proponérselo. Deberíamos descubrirnos la cabeza ante ellos. Por esa época vivieron Miguel Ángel, Shakespeare, Cervantes, Tiziano, Tintoretto y se descubría un mundo nuevo…

Tiziano, de quien se dice que hace Venus que parecen reales, llamado el Dios de la pintura, hace un homenaje a la figura femenina en la Venus de Urbino: ella está tendida con flores en la mano derecha adornada por una pulsera y su brazo izquierdo descansando. Sus senos pequeños, muslos y piernas son perfectos. Pero llama la atención el abdomen globoso alto, que casi borra la cintura y llega a ser prominente en hipogastrio. Es evidente que sus diámetros son algo más que generosos, y aunque evidentemente sus medidas distan de ser las hoy deseadas,  su exceso de grasa corporal parece secundario en la pintura. Está muy bella así… 

Tintoretto, en la escena de la casta Susana, nos recrea con una figura con evidente obesidad. El cuadro es bellísimo: la hermosa veneciana es representada como una diosa de luz, su figura majestuosa revela una adiposidad tremenda. Parece imposible hacer de toda esa masa grasa algo que inspire admiración, pero el cuerpo es luminoso, el pie en el agua se ve aún reluciendo. Los objetos del tocador, el lienzo blanco, los ancianos en segundos planos, todo hace resaltar la figura desnuda de la mujer que se destaca radiante, tiernamente modelada. La luz se desliza por su cuerpo modelándolo sin tocarlo, haciendo resaltar sus contornos sin descomponer un instante la rotunda integridad de las formas. Son prodigio de luz dorada y sombras oro viejo las trenzas de su elaborado y coqueto peinado que, al recoger su rubio cabello en un moño alto, la hacer ver más guapa. Su figura pudo inspirar a Machado en: “Oh la dorada carne triunfadora de esta gentil madona veneciana, que ha sido Venus, Diana, Eva, Polimnia, Cipres y Pandora....líneas de lujuriantes morbideces, Oh el delicioso seno torneado…Oh el cabello de oro ensortijado en el divino arranque de la nuca”

Sin embargo, hemos comentado que, si hubiésemos encargado al artista una portada para un libro sobre la obesidad, con esa figura tan radiantemente bella ninguna de nuestras pacientes estaría convencida de la necesidad de adelgazar…” Si es tan bonita dirían…”.

 

SOBREPESO

Pero antes que la Obesidad –como obligada antesala-- está el sobrepeso, el índice de masa corporal de menos de 30 y más de 25, del cual hay innúmeros ejemplos en la pintura. En nuestro libro “Ronda Endocrinológica en el Museo del Prado” lo describimos en las figuras rotundas de la “La Sagrada Familia del Cordero” de Rafael, que nosotros asimilamos a un fenómeno de “grandiosidad” es decir que las figuras se hacen majestuosas, voluminosas para dar la sensación de divinidad y grandeza. Nos apoyamos en las figuras también majestuosas de Miguel Ángel –que parecen diosas androides—por sus dimensiones, y en la corpulencia de los caciques indios presidiendo homenajes dorados en Guatavita, cerca de Bogotá: frente a ellos los súbditos parecen asténicos y desnutridos. Sobrepeso entonces como señal de poder, de divinidad, de grandeza. idea que es asimilable a tradiciones de muchas culturas muy vecinas a la nuestra en las cuales sobrepeso y obesidad son sinónimos de opulencia, de buen vivir en francés, de riqueza. ¿Cómo es acaso la representación de un banquero exitoso y millonario?… la rubia exótica con minifalda hace prodigios de equilibrio para sentarse en sus rodillas compitiendo con la voluminosa curva del vientre “triunfador”. Obesidad pues como un homenaje al triunfo y al poder.

 

OBESIDAD REGIONAL

No siempre es generalizada. Un caso típico de obesidad regional, no tan neto como la esteatopigia de las hotentotes –también símbolo de aristocracia y belleza--  se encuentra en Modigliani, el pintor maldito que tuvo que hacer la “ronda” por los cafés de Paris para sobrevivir, pintando retratos a cinco francos o a cambio de una copa. Su modelo, su amor Jean de Heubuterne, seguramente usaba blusas talla 12 y faldas talla 16, sus muslos  son evidentemente gruesos, no presentan señales de la mal denominada “celulitis” pero los depósitos de grasa tiene la misma distribución….

Venus Mongoloide. Nuestras mujeres indoamericanas de pelo liso oscuro, no muy altas, que proceden bien de Asia a través del estrecho de Behring, trayendo el genotipo ahorrador que hizo eclosión en los Pimas de Arizona, o bien del Pacifico con elementos malayos y australoides, son de caderas estrechas, pero sus cinturas son claramente anchas: están muy bien descritas a nuestro juicio en las pinturas que Gauguin hizo de las nativas polinesias.

 


OBESIDAD

Nunca sabremos si Rubens pintó mujeres obesas, o si lo que ahora admiramos en sus cuadros es simplemente –como afirma Botero de sus voluminosas mujeres – una forma de expresar una idea estética a través del cuerpo femenino. Habría mucho para discutir sobre este tema y nosotros aportaremos nuestra idea.

Sin embargo, para nuestros “cánones” actuales de belleza, para este Siglo XXI: la Obesidad franca se llama Rubens, quien parece hacer a cada trazo un homenaje al índice de masa grasa de la anatomía femenina. Dibujó cientos de metros cuadrados de carnes redondeadas, mórbidas, sonrosadas, plácidas, de mujeres que parecen dedicadas a descansar, a comer, a ganar peso… ¿Era una fruición dibujarlas así ?, o más bien: ¿Era seguir la moda de la época...? ¿ Era plasmar con fidelidad los cuerpos de sus dos esposas Elena Fourment e Isabel Brand.. ?. Tal vez todo eso y mucho más. Observando las Tres Gracias puede deducirse que Rubens coloca a sus protagonistas en posiciones que hacen resaltar prominentes y destacados los relieves femeninos, en otras palabras, la figura femenina se hace ver más llena, más rotunda...Estudiemos esta hipótesis en otro de sus cuadros, en el “Juicio de París” . Podemos ver que la figuras están dispuestas en una retorcida forma anatómica, que no es la natural, que hace mucho más notorios los excesos adiposos. Parecería -- decimos nosotros -- que el pintor estuviera haciendo docencia audiovisual pictórica dibujando con su pincel realista, lo que ocurre en el cuerpo femenino, si hay un porcentaje de grasa corporal por encima del deseable: lo estético se va a resentir : aparecen pliegues no deseados. “Es mejor prevenir”estaría diciendo Pedro Pablo. “Es mejor prevenir la obesidad, fijaros como os veis con solo unos kilitos más “

 

OBESIDAD ANDROIDE

Obesidad androide, o abdominal  está muy claramente representada en dos cuadros: uno de Guercino , donde Susana tomando un baño aparece con una notoria obesidad localizada en el abdomen hasta el punto de semejar un embarazo, , tal vez más llamativa es la Atalanta de Jordaens --ambos cuadros en el Prado -- que presenta unos diámetros de  hombros y abdomen francamente  androides, que contrastan además con la figura masculina de Meleagro -- la de un atleta -- que no posee los diámetros de cuello, hombros, brazos y abdomen de Atalanta.  Nos proponemos hacer un estudio de laboratorio clínico en estas “pacientes” para descartar diabetes, hiperlipidemia, hiperinsulinemia. Creemos que van a ser patológicos…

Hay que reseñarla también en Budapest en el Museo Nacional de Bellas Artes, en el “Retrato de Catalina Cornaro” de Gentile Bellini . La exreina de Chipre vestida opulentamente presenta un cuello ancho, senos voluminosos y cintillos negros para situar el lugar de la cintura que no existe y en “El pecado original” de Jordaens con una Eva sentada, con su brazo izquierdo señalando la serpiente, es inspiración de Rubens y presenta obesidad especialmente en la cintura, el abdomen y los muslos. Obesidad, homenaje al tejido adiposo vemos también en el Louvre : en “El Concierto Campestre” de Giorgione, en “Betsabé en el baño” de Rembrandt, y en las rotundas figuras de Ingres del “Baño Turco”.

 





OBESIDAD GINOIDE

El “creador” de la obesidad ginoide no fue Vague, ni Marañón, sino Pedro Augusto Renoir, quien supo pintar el adipocito en su “adecuada” localización ginoide, por eso sus modelos del sur de Francia de anchas caderas y senos moderados, tendrían niveles adecuados de colesterol HDL, de triglicéridos y cifras tensionales normales, pero sus muslos y caderas no les iban a permitir estar “a la moda”. Seguramente – si vivieran hoy -- irían a sucumbir frente a la propaganda de tratamientos “milagrosos” para rebajar” solo en algunas sesiones” varios centímetros de sus “conejos” o “cartucheras”, o peor aún serían victimas de la liposucción o cirugía “estética “. Tenemos algunos ejemplos, pero hay uno especialmente reseñable:

Si usted va a Suiza, no deje de ir a Winterthur, y si va allí no deje de visitar la colección de Oscar Reinhart “Am Rômerholz”, por favor deténgase ante un cuadro de Renoir -- que figura en el catálogo como numero 112 --llamado “Muchacha dormida, junto a la orilla”. es la perfección de color, de dibujo, de mensaje. Renoir pinta a la protagonista con unos muslos y caderas que contrastan netamente con la “ajustada” mitad superior, sus medidas son 89, 59, 102.. pero qué bellísimos 102 en el color, la tersura, la firmeza del pincel de Renoir. Pero… no todo es color de rosa como el derriere de la muchacha, ella  --otra vez si viviera ahora – mal aconsejada quiere eliminar  lo que según sus amigas y las revistas del corazón le “sobra”. Jorge Braguinsky y yo la estamos convenciendo…. No, le decimos, esa grasa que hay en tus muslos y caderas no es patológica, es un designio biológico, es la reserva que todo organismo femenino debe tener para preservar la especie. Si  por alguna razón -- le aclaramos -- hay una época de penuria, sin ingreso de  proteinas y grasas, esa reserva que tienes servirá para producir hormonas, servirá para la ovulación, para proteger un embarazo, para asegurar una lactancia adecuada…las mujeres que se  hacen “sacar” toda la grasas acumulada en sus muslos y caderas como reserva  están en alguna forma atentando contra algo antropológicamente dispuesto así en forma correcta. Están eliminando la única posibilidad de perpetuar la especie… Muchos minutos después la hemos convencido. Ahora hará un plan de actividad física, le hemos aconsejado una “rutina”  de 30 minutos diarios. En vez de reposar junto a la orilla, la invitamos a nadar.. el agua está bien cerca...

 

 OBESIDAD Y ENDOCRINOPATIAS

En una visita al Museo del Prado hemos encontrado dos casos de Cushing, uno de Carreño, en la niña Eugenia Martínez Vallejo ,natural de Barcenas, diócesis de Burgos la “Monstrua” de cinco años..con obesidad central, signos de poliglobulia,  cara de luna llena y estigmas de hiperfunción suprrarenal, que se observan también en otro “paciente” : el sacerdote de “ Los desposorios de la Virgen” del maestro Flemalle, que tiene “cuello de búfalo”, obesidad notoria y cianosis en los labios.. 





Hay obesidad por hipotiroidismo -- el de la Virgen --en la Adoración de los Reyes del Bosco. Un Síndrome hiperprolactinemico / o síndrome de tensión premenstrual  padece  la  “ Dama que descubre el seno” que es Marieta Tintoretto.  Neta galactorrea ,  por un posible prolactinoma en “El nacimiento de la Vía Lactea” de Rubens. Es una clara y no tratada menopausia la figura de “Artemisa” -- pasada de peso --  que Rembrandt pinta bebiendo las cenizas de su marido Mausolo.

 









BOTERO

Cuando se le pregunta por qué pinta mujeres, figuras gordas, contesta que eso no es cierto..  que las formas expresadas en sus pinturas son el resultado de sus ideas, es crear sensualidad a través de la forma. Sin embargo parecen obesas. Y no es porque Botero sufra de un defecto visual como se le atribuye al Greco para hacer sus alargadas figuras. Tampoco parece ser una suerte de realismo mágico “garciamarquiano”…Son definitivamente obesas.  ¿Por qué ese estilo?… ¿Por qué el exceso de grasa?

Nuestra interpretación es que por un lado sus obras tienen la magna y pétrea monumentalidad de la estatuaria agustiniana precolombina,  que se pierde escondida entre las montañas del suroeste colombiano, y por otro lado la influencia no negada por Botero  de su admiración por la obra de  Paolo Ucello y Pietro de la Francesca . Esta síntesis: inspiración del renacimiento italiano y una visión de raigambre aborigen criolla en un concepto auténticamente personal hacen que su obra sea original y trascendental.

 

LA EVA DE BOTERO: 

Ella es “gorda”, definitivamente. es “gordísima”. usando palabras que por respeto nosotros tenemos prohibido pronunciar frente a nuestros pacientes o por nuestros alumnos…. pero tenemos que estudiarla. Si como suponemos la etiología de su obesidad es familiar, congénita, el pronóstico no es halagüeño, porque el tratamiento será indefinido, echando mano de psicoterapia, cambio de costumbres, reeducación de los hábitos de vida y alimentación, apoyo decidido de su entorno social, familiar y laboral. es decir, se precisa ----  como en casi todos los casos de obesidad -- un trabajo en equipo. Hay que rodear a estas pacientes de afecto por eso en una plaza central de Medellín, -- vox populi, vox Dei-- donde se exhibe la estatua --  todos al pasar la admiran, le dan una “palmadita “cariñosa, y a manera de piropo le dicen “la gordita”. Sí, decimos… le hacen la mejor psicoterapia…

 

Prof. Rafael Gómez-Cuevas M.D.

Pdte. Honorario y Fundador: Asociación Colombiana de Obesidad y Metabolismo ASCOM. Ex VicePdte Worlf Obesity Federation WOF, Ex Pdte Federación Latinoamericana de Obesidad FLASO. ExPdte. Asociación Colombiana de Endocrinología. Coordinador II Consenso Latinoamericano de Obesidad 2017. Profesor Emérito Hospital de la Samaritana Bogotá